Como vimos en el capítulo anterior, después de haber salido de Dubai a las 11h25´ hora local, habíamos aterrizado en el aeropuerto de Perth a las 1h50´de la madrugada, con una duración de vuelo de 9h25´, al bajar del avión nos estaba esperando un autobús en la terminal internacional, que nos trasladaría a la doméstica en un largo trayecto de unos 20'.
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Autobús de enlace entre terminales
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El motivo de este largo tiempo de traslado era por la configuración del aeropuerto, que en lugar de tener terminales contiguas las tiene enfrentadas, cada una a un lado de la pista principal, por lo que el autobús tuvo que que rodear completamente el aeropuerto, un segundo problema fue tener que estar en los bancos exteriores de la terminal hasta que abrió a las 4 de la madrugada, suerte que llevaba una chaqueta de entretiempo porque todo y ser verano en Australia, la diferencia térmica de la noche al día es bastante notoria.
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| Aeropuerto desierto a las 4h00 y el AIRBUS a Melbourne |
Después de otro buen rato de espera ya en el interior de la terminal, en las pantallas apareció la llamada al embarque de nuestro vuelo, el avión era un más sencillo AIRBUS 330-200 de la aerolínea Quantas (1), a la que normalmente están asociados los vuelos de Emirates, el vuelo que atravesaría casi completamente Australia de oeste a este tenía incluido un más que apetitoso desayuno, que casi duplique ya que a mi hijo no le apeteció.
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| Gran diferencia de tamaño entre el Boeing y el AIRBUS |
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| Apetitoso desayuno, al menos para mí |
Llegamos a Melbourne a las 11h43' hora local, habíamos salido de Perth a las 5h30', pero los tres husos horarios que habíamos cruzado nos habían hecho perder otras tres horas más (2).
Después de efectuar los trámites aduaneros semejantes a otros que he realizado y poco parecidos a los de ciertos reportajes (3),nos dirigimos a subir a un autobús que por un precio bastante elevado, 18 AUS $ que son 12 €, nos trasladaría hasta la estación intermodal de Melbourne, de esta estación hasta el hotel había una distancia de 1 km que hicimos a pie, ya que todavía no sabíamos que la zona central de Melbourne tenía el transporte público gratuito.
Nuestro alojamiento era céntrico y bien comunicado, un apartotel con cocina americana bien acondicionada y habitación independiente, después de aposentarnos y descansar unas horas, nos dispusimos a hacer la primera salida a la gran ciudad.
El hotel estaba en una calle céntrica y muy bien
comunicada, realmente era un aparhotel con su cocina americana y habitación de
dormir independiente y bastante bien acondicionado, después de habernos aposentado
y descansado unas horas, hicimos nuestra primera salida a la gran ciudad.
Pronto un aficionado como yo a los transportes,
sobre todo sin son ferroviarios como lo son los tranvías empezó a alucinar, una
soberbia red inundaba las avenidas principales, que en casi el 100% de los
casos son de doble dirección y dos carriles por sentido, y con los tranvías
ocupando la parte central de la calzada, asimismo la vasta red ferroviaria de
cercanías también era parcialmente visible, ya que la unión entre las dos
principales estaciones de la ciudad se efectuaba exteriormente, a través de
unos puentes metálicos que iban cruzando varias avenidas.
Sin embargo lo mas alucinante era la variedad
cromática de los tranvías, con una gama de colorido y anuncios que me dejaron
boquiabierto y eso que era solo el primer día.
Un primer día en que
también me di una vuelta rápida por la estación principal, donde ya me di
cuenta de que el ferrocarril también tenia una importancia vital, el viaje al
menos para mi prometía y mucho.
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